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17.6.15

6 Ideas para construir un mejor Ecuador.

construction_cranes_illustrationMuchas veces se dice que los críticos del gobierno solo se quejan y nunca dan nuevas ideas o alternativas, bueno aquí presentamos 6 ideas que para mejorar el país.

1. ROMPER LOS MONOPOLIOS Y ABRIR LA ECONOMÍA.

El gobierno habla constantemente sobre una oligarquía que controla los medios y los mercados del país, desafortunadamente estos dichos no se han transformados en hechos. ¿Qué ha pasado con los grandes monopolios del país, de empresas inmensas como Juan El Juri o Corporación La Favorita, encabezados por familias poderosas y ricas? Bueno, sabemos que no ha pasado nada porque esas empresas todavía dominan sus mercados respectivos. ¿Dónde está la nueva cadena de supermercados o el nuevo importador masivo o fabricante de productos nacionales?

En realidad lo que ha hecho el gobierno es proteger a estos monopolios por medio de sus políticas restrictivas a las importaciones y aunque tiene a su disposición una ley anti-monopolio y hasta un ministerio entero dedicada a enfrentar la anti-competitividad, no han hecho nada contra las empresas grandes.

Para que el Ecuador pueda tener una economía dinámica y donde todos podremos entrar al mercado con un nuevo producto o servicio, es necesario que se rompan estos monopolios para que en vez de una o dos empresas grandes existen varias medianas. Eso puede abrir el mercado y ya no sería posible que empresas como La Favorita puedan presionar a los proveedores para que no vendan sus productos a competidores.

Al mismo tiempo, se tiene que abrir la economía del país, agilitando la creación de nuevas empresas y minimizando la intervención del estado en el mercado. Aunque se supone que la intervención estatal protege a los consumidores, lo que realmente hace es que las empresas grandes con grandes recursos sean los únicos que puedan mantener un negocio en marcha. Si usted tiene que contratar un contador y un abogado solo para tener una pequeña tienda y no tener problemas con el gobierno, eso quiere decir que necesita ganar mucho más solo para sobrevivir. Si hay que tener controles, pero los mínimos necesarios para que funcione el mercado, no los máximos posibles como actualmente piensa el gobierno.

2. CREAR Y MANTENER UN ESTADO DE DERECHO.

Un estado de derecho es un estado en donde las leyes son respetadas y no simplemente el poder arbitrario de los hombres. En un estado de derecho, la constitución es suprema y los líderes no hacen los que les dé la gana, como ya viene haciendo nuestro Presidente, ignorando la constitución cuando a él le parece conveniente.

Un estado de derecho tiene una constitución simple pero fuerte, que cualquier persona puede entender y que controla explícitamente el poder del estado, protegiendo los derechos fundamentales como el derecho a la libre expresión, el derecho a un juicio imparcial o los derechos a la propiedad.
Más allá de proteger los derechos fundamentales, un estado de derecho y una constitución fuerte ayuda a crear una seguridad jurídica donde el ciudadano sabe que no pueden haber cambios dramáticos en el marco legal que regula las actividades en la sociedad. Desafortunadamente, el gobierno de Alianza País ha creado una inseguridad jurídica tremenda, siempre buscando más y más cambios a las leyes y reglamentos correspondientes. En este contexto, una persona que quiere invertir o crear un nuevo negocio, o simplemente decidir que va a estudiar en la universidad, se enfrenta con la posibilidad de enfrentar serios problemas en el futuro si el gobierno cambia las reglas del juego inesperadamente. Si se sabe que hay cosas que el gobierno no puede hacer, si se sabe que hay límites al poder político, entonces todos sabemos cuáles son los límites de nuestras decisiones y podemos hacer planes a largo plazo, planes que pueden mejorar no solo nuestras vidas, sino también la situación del país en general.

3. FORTALECER LA INSTITUCIONALIDAD.

Otro problema grave que hemos visto en la historia de nuestro país es la falta de institucionalidad. Esto es algo que está muy relacionado con la falta de un verdadero estado de derecho donde vemos el ejercicio de poder arbitrario por medio de las personas políticas y no un poder estable en las instituciones.

La institucionalidad nos ayudaría a mantener una estabilidad policita social y económica que no dependería de los partidos políticos o los caudillos que los encabezan. El gobierno si ha hecho algunas cosas buenas para fortalecer la institucionalidad pero solo en el ámbito del estado.

La institucionalidad de un país moderno, próspero y libre se encuentra no solo en los órganos estatales sino también en la sociedad civil, especialmente en las fundaciones y asociaciones profesionales. El estado de un país nunca va a tener suficientes recursos como para manejar toda la sociedad, necesita trabajar en conjunto con organizaciones privadas para poder crear las condiciones de prosperidad que todos buscamos.

En vez de restringir las organizaciones privadas y fundaciones sin fines de lucro como ha hecho el gobierno, se debería promocionarlas y darles más oportunidades para contribuir.

4. INCENTIVAR LA INVERSIÓN NACIONAL E INTERNACIONAL.

Una de las cosas buenas del gobierno actual, que realmente no se puede dudar, es que ha invertido en la infraestructura de una forma dramática. En las últimas décadas no se ha invertido lo suficiente en infraestructura y educación, dejando que las ganancias económicas se desperdicien sin contribuir al futuro. Uno de las funciones claves del gobierno es invertir en infraestructura, precisamente porque solo el estado tiene la capacidad de coordinar proyectos de escala masiva que son para el beneficio de todos. Con la construcción de buenas carreteras y calles así como redes de comunicación y electricidad, un gobierno puede crear una base fuerte en donde la inversión privada puede generar un crecimiento económico significante. Cuando las empresas no tienen que invertir su propio dinero para poder generar electricidad o transportar sus productos, se pueden concentra en dar un mejor servicio o aumentar su capacidad productiva, lo que significa más crecimiento económico.

Pero invertir en infraestructura es solo el primer paso, también se tiene que liberalizar los mercados y crear leyes que son fáciles de entender y aplicar. También se tiene que incentivar la inversión extranjera para que entren nuevos productos, procesos, y conocimientos al país. Desafortunadamente, con las políticas del gobierno actual, la inversión extranjera ha disminuido hasta ser una de las más bajas de la región.

¿Hay que preguntarse, por que vendría una empresa grande al país para establecer un negocio local, si tiene que pagar tantos impuestos al gobierno o si no sabe cómo van a cambiar las leyes para afectar sus utilidades en el futuro? La realidad es que no van a venir a invertir y el país va a dejar de ser competitivo con nuestros vecinos como Colombia y Perú.

Una forma de poder gozar de la inversión tremenda que vemos en la región es por medio de la creación de un mercado común con los países andinos, esto significaría ir más allá de la Comunidad Andina y buscar una integración económica verdadera. La plena verdad es que un país de 15 millones es simplemente muy pequeño para implementar economías de escala con buena rentabilidad. Si nos unimos económicamente con nuestros vecinos en vez de imponer aranceles y salvaguardias, podemos crear un nivel de riqueza que no lograríamos solos.

5. PROTEGER A LOS MÁS VULNERABLES CON UNA VERDADERA SEGURIDAD SOCIAL.

Por el momento, la seguridad social se maneja de forma muy privada, es decir existe solo para personas que están trabajando y solo se aporta mientras trabajan. Es más, las empresas tienen el deber de apoyar a las personas desempleadas por medio de las liquidaciones por despido o renuncia, lo que crea un incentivo perverso a no contratar a personas sin que sea absolutamente necesario.

El seguro social debería pagar a las personas que no tienen empleo por un periodo establecido si la persona está buscando trabajo activamente. De esa forma, las personas más vulnerables podrán sobrevivir mientras buscan trabajo y las empresas no tendrán ese cargo adicional a su negocio y no tendrán que mantener a trabajadores malos solo por el miedo de pagar sus liquidaciones.

Las pensiones y el retiro también debería ser manejado de esta forma, es decir que las personas aporten en toda su vida laboral y no por estar en una empresa particular. También se debería poder aportar a planes de retiro privados para los que quieran tener una opción adicional. Pero para que todo esto funcione, es necesario que el dinero del IESS sea intocable y que los fondos de retiro privados no sean sujetos a la intervención estatal. La situación financiera del IESS y el bienestar de todos los ecuatorianos debería también ser reforzada con parte de la venta del petróleo y otros recursos nacionales por medio de un fondo de inversión nacional.

Finalmente se debería incrementar el aporte a la seguridad social para crear un fondo de educación y capacitación continua para que las personas puedan ser rápidamente re-capacitar y entrenadas en nuevos trabajos mientras evolucione la economía. Esto protegería a los trabajadores en sectores que se van desapareciendo debido a los avances tecnológicos sin tener que frenar el desarrollo y evolución de la economía en general.

Todo esto tendrá el efecto de crear seguridad financiera en la vida de los ciudadanos y permitirá que las personas puedan planear adecuadamente para sus futuros y el futuro de sus familias. También podrán tomar más riesgos en montar pequeños negocios o volver a estudiar en edades mayores sin caer en la pobreza.

16.6.15

Una Clase de Economía Básica Para el Presidente

economics
Se supone que nuestro presidente es “economista”, que tiene un doctorado en esa ciencia en una de las mejores universidades de Norte América, así como estudios avanzados en Bélgica. Él ha usado este título como plataforma para lanzar su proyecto político, asegurando a todos los ecuatorianos que él sabe cómo salvar el país, como sacarnos de la desigualdad y crear un futuro mejor para todos. Millones de ecuatorianos han puesto su futuro en las manos de Rafael Correa, teniendo la fe de que alguien con tanta preparación académica es el más apto para liderar el país.

Poniendo a un lado por el momento lo problemático que es esperar que un académico sin experiencia pueda realmente liderar a un país como lo fue el Presidente cuando tomo el poder, si analizamos sus ideas sobre la economía de un país en el siglo 21, vemos que no entiende ni lo más básico de un curso pre-universitario de economía. Por eso le vamos hacer un favor a nuestro querido Presidente, para que tal vez deje de proponer leyes y proyectos políticos que solo nos llevaran a la ruina.

En el estudio de economía, unos de los principios fundamentales tiene que ver con los precios. Los precios son el único mecanismo eficaz que tenemos para saber que tiene demanda y que no, y para los empresarios y consumidores es la única manera de saber en que invertir y cuando invertir. Si hoy el precio de pollo esta alto, eso generalmente señala que hay una demanda para pollo en el mercado mayor a lo que los agricultores están proporcionando. Si tengo la oportunidad, yo puedo invertir en una finca o hacienda para criar pollos y venderlos, como hay una demanda grande, seguramente voy a ganar una buena utilidad. Eventualmente, otra gente me va a copiar y muchos se van a meter a criar pollos, lo que va a generar precios más bajos, porque cada agricultor va a tratar de vender a un precio menor para poder vender más. En la economía esto tiene el efecto de generar más empleo, más riqueza, más pollo en el mercado y precios más bajos para los consumidores, todos ganamos.

Ahora, que pasa si el gobierno decide imponer un impuesto grande a las utilidades de los agricultores que como diría nuestro presidente, están gozando de una ganancia “ilegitima” por los precios altos en pollo. Lo que pasara es que los agricultores dejaran de invertir en más criaderos de pollos, y muchos de lo que ya están en el negocio se saldrán, ya que el gobierno les quita casi todas sus utilidades. Esto causa que suba el precio de pollo en el mercado porque hay menos oferta, y en el peor de los casos puede haber escasez de pollo. Justamente por no respetar el concepto de precios en un mercado libre, Venezuela vive una miseria diaria y los ciudadanos no tienen ni los productos más básicos para sus hogares.

Si el gobierno de Ecuador llega a imponer un impuesto de plusvalía tan alto como están proponiendo, entonces veremos el mismo fenómeno con la oferta de viviendas y terrenos en el país. Es verdad que ha subido el precio de los terrenos y la inmobiliaria en general, pero un impuesto no es la solución.

No es la solución porque la plusvalía ha crecido de forma brutal por el crecimiento de la economía, lo que es normal y lo que debería ser causa para celebrar no castigar. Si hay un crecimiento no sostenible y tal vez irreal en las propiedades del país, es porque las personas que han logrado ganar dinero por sus esfuerzos, no tienen ningún incentivo para invertir en negocios u otras cosas que puedan crecer la economía de forma más balanceada. Para una persona con dinero, lo más facil y lo más seguro ha sido invertir en un apartamento o terreno, porque hasta hoy, eso es lo único en que el gobierno no ha interferido.

Ahora lo que puede pasar es que por causa de un impuesto alto a la plusvalía, los precios de los terrenos pueden caer tremendamente. El presidente diría que esto es bueno porque ahora los pobres pueden comprar terrenos, pero lo que también pasara es que la clase media que ha puesto sus ahorros en un apartamento o una pequeña casa va a perder mucho del valor de su inversión. Más problemático, los que tienen deudas con el banco pueden terminar debiendo más en sus hipotecas de lo que valen sus casas. ¿Esto sería justicia; que las personas que han trabajado todas sus vidas para poder comprarse un terrenito, ahora pierdan todo y se quedan endeudados hasta la muerte?

Es verdad que hay desigualdad en el país, y que un porcentaje menor tienen control de casi toda la riqueza, pero no se puede desarrollar a un país quitándole el fruto del trabajo de esas personas. Aunque nos guste o no, necesitamos que esas personas inviertan, esa es la forma adecuada de redistribuir la riqueza. Cuando esa gente gasta su dinero en comparar un negocio nuevo o cualquier otra cosa, literalmente están transfiriendo su riqueza a otras personas, y eso pasa sin tener que pagarle un sueldo a un burócrata.

Otra lección de economía básica; cuando un gobierno impone un impuesto a la herencia alta, lo que pasa es que los ricios simplemente buscan la forma de sacar el dinero del país y moverlo a paraísos fiscales. El gobierno cree que puede controlar ese escape de capital, pero para una familiar con millones de dólares, es fácil contratar a los mejores expertos financieros del mundo para proteger su dinero. En cambio dos hijos de un agricultor de clase media, que ahora no pueden ni ganar con la venta de la tierra, tendrán que sacar de su bolsillo para pagar el impuesto a la herencia que propone el Gobierno.

Claro, es menos de lo que supuestamente pagaría el rico, pero para una persona que solo tiene ese terreno en su economía, unos miles de dólares puede significar la educación de un hijo u otro bien fundamental que ya no podrá tener.

¿Pero qué pasa si el impuesto a la herencia es razonable, o tal vez si no existiría? Lo que pasaría es que los ricos van a invertir en el país, buscando más oportunidades y creando más negocios para que sus hijos puedan disfrutar de esa riqueza. Tal vez nos moleste que un hijo de un rico viva una vida buena por el esfuerzo de sus padres y tal vez esto no es justo, pero si tratamos de intervenir en esa situación por razones emocionales, entonces terminamos creando más problemas para la economía y para nuestro país en general.

Es raro el proyecto político que no tenga consecuencias inesperadas y cuando se trata del control económico, esas consecuencias normalmente son malas. Lo interesante, y lo que personas aparentemente ignorantes como nuestro presidente no saben, es que los resultados que buscamos se pueden manifestar sin hacer casi nada. Por ejemplo, lo de los hijos vagos de un rico, algo que ofende nuestras sensibilidades. Las estadísticas económicas globales nos indican que la riqueza no dura más de dos o tres generaciones; es decir si usted hace dinero, probablemente sus hijos tendrán una buena vida rica, pero sus nietos probablemente regresaran a la clase media. Todos conocemos a familias que antes tenían grandes fortunas pero que ahora hasta tiene problemas económicos, y todo sin que el súper héroe económico Rafael Correa haga nada al respecto. Y es obvio por que pasa esto, el hijo de un rico vive una vida protegida, donde se la da todo y nunca tiene que buscar la forma de salir adelante. Esto hace que no pueda realmente apreciar su dinero todo el trabajo que se necesitó para crearlo, por lo tanto se lo gasta de forma irresponsable y no queda nada para sus propios hijos.Puede ser que pase después de una o dos generaciones más, pero eventualmente casi siempre pasa.

Cuál es la concusión de todo esto, simplemente que impuestos a la herencia solo consiguen que el dinero se vaya del país, que la clase media pague de lo poco que tienen, y que no son realmente necesarios para prevenir las dinastías de familias ricas porque igual nunca duran. ¿Entonces para qué sirve este impuesto a la herencia que quiere imponer nuestro sabio presidente? Sirve para que el estado tenga más plata y para que los políticos tengan más poder y control sobre nuestras vidas.

Realmente no creo que Rafael Correa sea ignorante de economía, lo que creo es que el simplemente no puede soportar que los ciudadanos puedan tener la libertad de hacer con su dinero lo que ellos quieran, especialmente si son afluentes. Para él y todos los socialistas que piensan igual, una persona con dinero ganado de su esfuerzo y su visión para ver las oportunidad que otros no ven, es una amenaza fundamental a su poder. Ese es una persona independiente, que piensa por sí mismo y que no necesita del gobierno para vivir bien. Los socialistas entienden muy bien la economía, por eso tratan de destruirla. Ellos no quieren que todos seamos más ricos, sino que todos seamos más pobres.

Para ellos el ideal es de un campesino trabajando en el sol hasta quemar su piel y desgastar sus manos, o un peón trabajando en una fábrica desde el amanecer al anochecer sin ver ese mismo sol, todos trabajando miserablemente para empresas públicas. La persona que quiere más para sus hijos es un arrogante, el emprendedor no es alguien que busca dar un mejor servicio o producto, sino alguien que solo quiere explotar a los pobres. La ironía es que los que realmente han trabajado en esas condiciones entienden el valor del trabajo y muchos han buscado la forma de salir de esa situación por medio de los negocios.

Pero para el Presidente y sus seguidores la solución es que todos seamos igualmente infelices y dependientes de la misericordia de los que tienen la ideología correcta y forman parte del partido político correcto. Rafael Correa quiere ser el nuevo patrón y miembros de Alianza País virreyes de la nueva colonia. Pero no se dejen captar por esa visión diabólica, no se dejen seducir por una ideología que dejo millones muertos y miserables en el siglo 20. Podemos salir adelante todos, podemos desarrollar el país sin tener que penalizar el esfuerzo o la visión, pero solo si buscamos la libertad y el progreso y rechazamos los que se creen dueños de la verdad y buscan el control absoluto de nuestras vidas solo para satisfacer sus complejos emocionales.

11.3.15

No Es Tiempo de “Aguantarse”

Rafael Correa
Quemaron la plata cuando era el boom, ahora no tenemos para sostener la economia.

El Presidente dice que muchos ecuatorianos no “entienden” la salvaguardia de 45% que el gobierno ha puesto a casi todos los productos de consumo que se importan al país. Él dice que deberíamos “aguantarnos” en comprar esa nueva lavadora, o más bien ahorrar para comprar una casa (absurdo la comparacion de una cosa con la otra). Creemos que el ciudadano común si entiende muy bien lo que significa que los precios de muchos de los productos que compra ahora pueden costar casi el doble. Tal vez es el presidente que no “entiende”, tal vez deberíamos educarle.

Para un padre de familia, o una madre soltera, buscándose la vida como pueda, hay muchos productos de otros países que son casi indispensables y que el mercado nacional no lo produce todavía. Es más, muchos de los insumos que se requieren para crear los productos nacionales también serán sujetos a una salvaguardia de por lo menos el 5%.

Esto no es algo trivial, no se trata de solo “perfumes y chocolates” como el Presidente nos quiere hacer creer. La estrategia del gobierno es minimizar lo que están haciendo y justificar sus políticas incorrectas. No quieren admitir que estamos en problemas serios y no pueden echarse para atrás en su proyecto político o contradecir la ideológica económica fracasada que es el “socialismo del siglo 21”.

Sí, es verdad, tenemos un problema de balances de pagos; los dólares se van del país y eso pone en peligro la dolarización, pero hay otras formas de corregir el problema sin tener que imponer un impuesto escondido que puede afectar a todos los ecuatorianos y frenar la actividad económica que sostiene al país.

El problema no solo es que ahora los televisores van a costar más, y que por lo tanto nos podemos aguantar como dice el Presidente (¿aunque quien tiene el derecho a decirle a una familia que tiene que comprar una refrigeradora nueva porque la vieja se dañó, que se “aguante”?).

El problema es que una gran cantidad de empresas y negocios pequeños en el país comercializan productos importados. Otros negocios requieren de insumos importados para fabricar o producir productos nacionales. Eso quiere decir que todas estas empresas van a tener que subir sus precios, y esos precios elevados se pasaran al consumidor, lo que significa que el consumidor simplemente va a comprar menos cosas.

Eso por lo tanto, hace que las empresas vendan menos y tengan que despedir a una parte de sus empleados. Claro, el gobierno puede usar su poder para controlar los precios, pero como se ha visto en Venezuela, lo único que esto consigue es que eventualmente se escaseen los productos ya que las empresas simplemente dejan de producir porque no pueden generar utilidades.

Y no solo es cuestión de empresas grandes, el dueño de la tienda de la esquina también tienen que cerrar sus puertas por que no puede conseguir productos y los que consigue ya no le sale negocio por los controles de precio. Entonces lo que va a pasar es que mucha gente se va a quedar sin trabajo y no va a poder comprar más que lo que sea absolutamente necesario, lo que significa menos actividad económica y hasta más desempleo. Es un ciclo vicioso que en poco tiempo puede acabar con una economía.

Por eso es casi una ley económica que no se suben los impuestos en tiempos de crisis. Ecuador tiene el doble problema que mucho de su PIB (Producto Interno Bruto) depende del gasto público, que en si depende del precio del petróleo, que todos sabemos ha bajado tremendamente.

Los países petroleros con un poco de precaución y responsabilidad, guardan fondos en tiempos de boom justo para cuando el precio del petróleo baje. Hacen esto para poder mantener gastos públicos y de esa forma estimular una economía que puede estar en problemas. Gracias a la irresponsabilidad del gobierno, estos fondos no existen, y la única forma que ellos tienen para generar ingresos para el estado es poniendo este tipo de salvaguardias. Pero esto simplemente va a crear un problema mayor
por lo antes mencionado.

La única forma de que un país con moneda extranjera pueda mantener un buen balance de pagos, es por medio de la inversión extranjera, la exportación y el turismo. Muy bien que inviertan en el turismo pagando 4 millones en publicidad en el Super Bowl, pero no han hecho nada sustantivo para impulsar la inversión extranjera o la producción y exportación nacional.

Dicen que quieren cambiar la matriz productiva, pero ponen impuestos o restringen la importación de insumos claves con “certificados técnicos”. Dicen que quieren inversión extranjera pero cobran por la salida de divisas, ponen impuestos altos, y generan inseguridad jurídica con reformas que nunca terminan.

Ningúna multinacional o empresa extranjera va a invertir en un país donde el día de mañana le cambien todas las reglas del juego, o donde no importa que haga un trabajador o que tan malo sea, no se le puede despedir sin pagar una liquidación absurda.

Nada de nuestro argumento tiene que ver con “sufrir”, proteger a las familias ricas del país, o fomentar una “restauración conservadora” como los troles de Alianza País seguramente van a decir.

La plena verdad es que el mismo Presidente secretamente está respaldado por muchos de los más ricos y poderosos del país y a cambio, sus políticas son diseñadas para protegerles; haciendo más difícil que las pequeñas empresas puedan competir.

Piénselo usted, es mucho más fácil importar un buen producto innovador y montar un negocio pequeño que puede dar trabajo a unos dos o tres, que crear una fábrica inmensa para producir un producto en el país.

¡Por eso las leyes en contra de las importaciones son proteccionistas, no para el país en general, sino para los que ya tienen sus negocios montados!

Es tiempo de pensar, es tiempo de cuestionar. No nos creen, está bien, pero por el amor a nuestro país busquen información, edúquense sobre cómo funciona una economía en el siglo 21, no podemos ser tan arrogantes para creer que por algún milagro de dios solo Rafael Correa, el mesías Ecuatoriano, sabe cómo impulsar el desarrollo en un país. Hay que seguir el ejemplo de los que han sobresalido como Chile, Perú y Colombia, no de los que han fracasado como Cuba o Venezuela. Ese país debería ser una potencia regional, tal vez mundial, pero por seguir las fantasías de unos ignorantes hoy no tienen ni papel higiénico.

El gobierno actual ha hecho muchas cosas buenas, siempre hay que admitir, pero por que tengamos buenas carreteras y más colegios hoy no quiere decir que deberíamos apoyar a políticas que mañana nos van a llevar a la ruina.

Como dice el mismo Presidente, “no se dejen engañar”.

1.1.15

¿Socialismo o Fascismo del siglo 21?

correamusollini
El movimiento Alianza País, liderado por el Presidente Rafael Correa, tiene como su filosofía central, la del “socialismo del siglo 21”. Originalmente concebido por el economista Alemán Hienz Dieterich, el concepto del socialismo del siglo 21 se basa en usar el poder de los mercados para alcanzar el desarrollo de un país, pero al mismo tiempo controlar y dirigir ese poder para beneficiar la máxima cantidad de gente y poder limitar los excesos y problemas generados por el neoliberalismo económico, que según Dieterich y Correa, llevo a países como el Ecuador a la quiebra.

Eso suena como una mescla ideal entre el socialismo tradicional, y la fuerza económica que brinda el capitalismo. La idea es que el estado va a controlar a los ricos y sus empresas grandes, y regular su poder sobre el mercado para que todo sea más igual y todos tengamos más oportunidades, así como un apoyo económico del estado por medio de la infraestructura, educación, salud pública, y seguridad social.

Nos hace creer que por que es “socialismo”, no vamos a ser victimizados por los empresarios y las multinacionales y vemos claramente que Alianza País usa ese pensamiento mucho en sus discursos políticos. Pero hay que preguntar; ¿eso es lo que está pasando en nuestro país, realmente hemos sido liberados de “los mismos de siempre” o la “oligarquía”?

Si analizamos bien, vemos que no es así para nada. Se supone que el gobierno ya no dejaría que ciertas familias poderosas y sus empresas controlen el mercado, sin embargo no hemos visto ninguna acción política contra las más grandes empresas del país. Juan El Juri Cia. Ltda. controlado por la familia ElJuri, o Corporación La Favorita SA, controlado por la familia Wright son unas de las empresas más grandes y poderosas del país. Entre ellos controlan un gran porcentaje de la producción y distribución alimenticia del país. Supermaxi puede ser considerado como un monopolio, y ha usado su poder de mercado para prevenir en varias ocasiones, que nuevos supermercados entren al mercado y lleguen a crecer. Como tienen tanto alcance y control sobre sus proveedores, pueden hacer que no les vendan a los competidores y de esa forma no dejar que nadie compite realmente con ellos.

Se supone que una empresa así sería el primer blanco de un gobierno socialista como el de Alianza País, pero vemos que no han hecho absolutamente nada. Es más, muchas de las políticas del gobierno como las restricciones en las importaciones han sido apoyadas por estas mismas empresas y es un secreto abierto que han financiado las campañas del Presidente.  Ellos apoyan al Presidente por que les beneficia una economía controlada y cerrada, una economía en donde el estado se junta con las empresas más grandes para controlar las vidas de los ciudadanos. El gobierno nos controla políticamente, y ellos económicamente.

La verdad es que esto es la historia de nuestro país, las grandes familias y su poder económico, junto con el gobierno que pelea por sus intereses. La única diferencia con lo que está pasando ahora es que ahora como el gobierno es de otro grupo y tiene su propia identidad, la oligarquía tiene que trabajar con ellos y no los puede controlar tan fácilmente como antes, pero igual tienen un gobierno que les apoya.

Cuando un movimiento político busca regular y controlar todo en una sociedad y se une con las empresas más grandes, eso no es socialismo sino fascismo. Benito Mussolini el dictador fascista de Italia en la segunda guerra mundial dijo: “El estado corporativo considera que la industria privada es la más efectiva para mantener la producción nacional y de esa forma proteger los intereses nacionales. Considerando que la organización privada de la producción es algo de interés nacional, el organizador de ese esfuerzo es responsable ante el estado en cómo se direcciona esa producción.”

Eso se parece mucho a lo que está pasando en este país. En ese contexto vemos que lo que estamos viendo en el ecuador no es un movimiento socialista, sino fascista; donde la producción privada en manos de las familias poderosas de siempre, está siendo dirigido y controlado por el estado según su criterio de que es lo mejor para el mismo estado. Lo que haga que el estado sea más poderoso y tenga más dinero es bueno, y lo que descentralicé o controle su poder es malo. Las empresas grandes que están con el gobierno tienen el mismo interés pero de forma económica, lo que haga que ellos tengan más control y poder sobre el mercado es bueno, y lo que haga que ellos pierdan control en el mercado y que tengan más competencia, es malo. Los intereses de un gobierno inmenso y las corporaciones inmensas son los mismos; más y más poder.

¿Qué tipo de cambio es esto, y por otro lado el movimiento del Presidente realmente se puede considerar una revolución, un cambio real, o es simplemente lo de siempre pero con un control mucho más amplio sobre todas las áreas de nuestras vidas?
Si queremos realmente cambiar las cosas, y si queremos libertad y progreso para nosotros y nuestros hijos, tal vez deberíamos buscar algo diferente en la organización de nuestras instituciones.

4.8.14

¿DE QUÉ SIRVE LA PRENSA?

Libertad de expresion ecuador
El oficialismo suele decir que la prensa en nuestro país es “corrupta”, que solo sirve los intereses de los ricos y la “oligarquía” (que realmente solo quiere decir los ricos que no están con el gobierno, porque los otros si son buenos). Por esta razón, la prensa debe ser regulada por el estado y sus organismos como la SUPERCOM.

Cuando alguien pregunta sobre la libertad de expresión, o cuando se le cuestiona a nuestro presidente fuera de este país, se responde que como aquí los periodistas son “mediocres”, no se debe respetar a esta libertad porque solo es una forma de cubrirse las espaldas cuando mienten o distorsionan la verdad para servir intereses privados. Por eso ya no se habla realmente de una libertad de expresión, sino de un “derecho a la comunicación”.

De cierta forma suena como casi la misma cosa, pero no es porque una libertad de expresión es simplemente la capacidad de expresarse como dicte la conciencia, sin interferencia alguna del poder político de una sociedad. Un derecho a la comunicación en cambio implica que el estado tiene un rol activo, que tiene que hacer que los ciudadanos reciban comunicación supuestamente veraz e importante para sus vidas y la participación democrática.

El problema con este derecho a la comunicación, es que es casi imposible verificar y regular cada expresión que pueda llegar a los ciudadanos de forma masiva. En una sociedad moderna y dinámica, donde hay tanta información para procesar y comunicar por varios medios, sería imposible poder garantizar que todo lo que llegue a nosotros sea perfectamente veraz, neutral y útil. A lo largo del tiempo, el gobierno va a tener que intervenir más y más en los distintos medios para poder cumplir con este derecho. En cambio simplemente dejar que los ciudadanos se expresen libremente es relativamente fácil; solo tienen que dejarlos en paz. Hasta el burócrata más incompetente puede hacer eso.

Por otro lado, y considerando la historia de la humanidad y la forma en que el poder corrompe a las personas, lo más probable es que cualquier intervención por parte del estado para garantizar una buena comunicación, terminara en un control sobre la comunicación en que solo lo que apruebe el gobierno salga a la luz del día.

Esto es lo que vemos en otros países del mundo donde no hay una libertad de expresión, sino un derecho a la comunicación. El gobierno garantiza el derecho por medio de sus estaciones de radio y televisión estatales, pero hace que estos mismos solo difundan información positiva de las políticas del gobierno. En muchos casos no hay medios privados por que como la comunicación es un derecho social y no privado, solo el estado lo puede generar de forma masiva. En ese contexto es casi imposible que los ciudadanos se enteren de los errores de los poderosos o que puedan escuchar argumentos de otros movimientos políticos.

Esta implicación nos lleva a la respuesta de la pregunta de este comentario, “de qué sirve la prensa?” La prensa en un país libre y democrático, sirve como un control más al poder del estado. No existe solo para proveer información o comunicación a los ciudadanos, lo puede hacer y normalmente lo hace de varias formas, pero no es su rol principal. El Presidente quiere que nosotros veamos a la prensa como un servicio de comunicación, porque de esa forma es fácil poner el argumento que el estado debería regularlo así como regula la calidad del agua o la luz para que sean de buena calidad y no hagan daño. Si lo vemos como una forma de poder enfrontar y criticar al poder, especialmente del estado, la regulación de contenidos y presentación no tiene sustento coherente.

Los intelectuales, filósofos y líderes, cuyas ideas formaron la base de las primeras revoluciones democráticas en el Reino Unido, Estados Unidos y Francia, pensaban que una prensa libre podía limitar las ambiciones de personas en el poder. Creían que era sumamente necesario que los periódicos puedan publicarse y circular libremente dentro de una sociedad democrática porque eso podría garantizar que los ciudadanos se pongan bravos y actúen cuando todos los otros controles internos de un gobierno fallen. Si los jueces dejen de ser independientes, si los legisladores dejen de legislar por sus propias iniciativas y se conviertan en títeres del ejecutivo, las autoridades electorales negaban propuestas del pueblo, por lo menos la prensa pueda decir lo que estaba pasando y la ciudadanía se levantaría.

Lo curioso es que el rol de la prensa es hacer exactamente lo que el Presidente critica, básicamente oponerse a lo que hacer el gobierno. Es verdad que deberían difundir verdades y tratar de ser objetivos, pero también pueden existir periódicos completamente críticos y opositores del estado, eso es parte de una democracia dinámica y real. No habría ningún problema por ejemplo, en que personas que apoyan el gobierno y sus políticas puedan también hacer un periódico en donde todo lo que se escribe es a favor del Presidente o Alianza País. Y si es cuestión de una supuesta deficiencia en calidad, el gobierno podría crear un especie de BBC (Empresa de Radiodifusión Británico) or PBS (Servicio Publico de Radiodifusión). Estos servicios en Inglaterra y Estados Unidos funcionan con fondos públicos y existen para brindar un servicio de información de alta calidad, pero son completamente independientes, no como Ecuador TV o el Telégrafo que tienen posiciones editoriales dictados por el gobierno actual. La idea es tener un recurso público de información, como dice querer el Presidente, pero sin que sea sujeto al control del movimiento o partido que en ese momento se encuentra en el poder.

De todas formas, cuando hay libertad, todos los lados, todas las opiniones pueden expresarse y tratar de convencer a los ciudadanos de sus ideas. Y no estamos ya en una época en donde se requería millones de dólares para invertir en prensas o estaciones de televisión, con cualquier blog o video en YouTube se puede llegar a miles de personas instantáneamente. Las nuevas potencias en los medios internacionales como Huffington Post, son y han sido exclusivamente en internet, con costos de inversión alcanzables para cualquier clase. Por eso ya no hay ninguna buena razón para limitar la libertad de expresión y tratar de controlar o silenciar a la prensa. La única razón para hacer eso es nada más y menos que el control. La idea es poder controlar lo que llega al oído y a los ojos del ciudadano, para de esa forma poder gestionar un proyecto político sin interferencia mayor.

No dudemos que el Presidente quiere este poder para poder salvar al país como el cree que es su deber, y pensemos que han de haber muchas personas en el gobierno que realmente creen que pueden crear una prensa más profesional y responsable. Pero no podemos dejar que por las buenas intenciones, se destruye los valores fundamentales de nuestra sociedad. No podemos dejar que un grupo político y su líder nos traten de quitar algo esencial, un derecho que viene no de la mente del hombre, sino de la mano de Dios, un Dios que nos creó libres y soberanos, capaces de expresarnos de cualquier forma que nuestra imaginación y creatividad nos deje. El que atente contra eso, atenta contra la estructura basica de la creación y solo llevara a cualquier sociedad que se deje, a la miseria.

24.5.14

¿Que es el capital?

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Cuando el Presidente de la República y sus seguidores en Alianza País hablan sobre el “capital” normalmente se refieren a las clases ricas nacionales e internacionales que usan su dinero para influenciar a la política y favorecer a los de su misma clase. Según el discurso oficialista, la revolución ciudadana se ha luchado en contra de este capital y ha buscado cambiar las relaciones de poder en el país para que ya no puedan controlar el sistema y explotar a las masas. El capital en sus argumentos es simplemente una forma de decir “los ricos” que han ganado sus riquezas no por el trabajo, emparedamiento o innovación, sino por el robo y la manipulación.

¿Viéndolo de esa forma, quien podría defender al capitalismo, quien podría luchar para mantener un mercado libre y autónomo? La estratégica propagandista entonces se base en que los ciudadanos crean que el capital es sinónimo con la oligarquía y la explotación de los pobres por los ricos corruptos.

Hay que admitir que si hemos vivido una historia en donde unas pocas familias y sus aliados han controlado y manipulado al estado y la sociedad para su propio beneficio y a la ves perjudicando y abusando a los más vulnerables. No podemos negar o minimizar los abusos del pasado, pero hay que ser bien claros en cuales fueron los abusos y como realmente se deberían categorizar.

El problema con la estrategia de pintar al capitalismo como explotación y corrupción es que no tiene nada que ver con lo fundamental detrás de esa filosofía económica. El “capital”, no es nada más ni menos que un mecanismo productivo, lo que se usa para producir algo. En lenguaje común, la gente conoce al capital como dinero, lo que hace que sea mucho más fácil que el gobierno nos pueda convencer que los capitalistas son los que tienen mucho dinero. En términos económicos, el capital es lo que uno usa para producir algo, sea la maquinaria en una fábrica o la computadora que permite escribir libros. En este sentido, cualquier persona que es dueño de un bien productivo, sea un empresario dueño de una fábrica inmensa o un sastre dueño de una simple máquina de coser, puede ser considerado un “capitalista”.

En general, creer en el capitalismo simplemente quiere decir que uno cree que las personas privadas deberían tener el derecho de ser dueños del capital, es decir dueños de bienes productivos, y que tengan también el derecho de gozar de las ganancias que salen de ese capital. Retomando el ejemplo de un sastre con su máquina de coser, el capitalismo implica que el sastre tiene todo el derecho del dinero que consigue confeccionando o arreglando prendas de vestir.

Siguiendo con el sastre, si esta misma persona contrata a dos personas que le ayuden a cortar tela y coser, y comienza a producir más camisas, ternos, y blusas que hacía antes solo, obviamente va a ganar más dinero que los sastres que trabajan independientemente. Si él puede organizar bien a sus trabajadores, pagarles bien para atraer a un buen talento humano, y manejar sus financias de forma adecuada, tal vez pueda abrir varios locales donde pueda ofrecer sus confecciones únicas y arreglos eficientes a más clientes. Entonces este sastre tendrá aún más ganancias que el sastre independiente o el que solo tenga un local.
¿Esto es una explotación? ¿Esto es corrupción? ¿Qué hay de malo en esto?

Examinando el capitalismo de esta forma, ya no es tan fácil verlo como una simple explotación, especialmente si consideramos a una persona común que por sus propios esfuerzos llega a ser exitosa. Posiblemente la gran mayoría de las personas que apoyan al oficialismo no tienen ningún problema con un sastre ganando más dinero que otros sastres si consigue montar un negocio eficiente, tal vez muchos de esa mayoría quisiera ser lo mismo en su propio entorno.
Obviamente, la economía en el Ecuador desde la conquista no ha tenido mucha relación con lo que el ejemplo que hemos destacado.

¿Pero si el ejemplo es lo que representa el capitalismo, y no parece ser algo malo, entonces de que habla el Presidente cuando critica lo que ha existido en el país por tantos años?

Si tenemos nuestros conceptos bien formados y somos honestos, la realidad es que nunca ha existido el capitalismo verdadero o un mercado libre y autónomo en el Ecuador. Si consideramos la historia legal y económica del país en los últimos cien años, nos encontramos con controles, reglamentos, impedimentos y trabas a el desarrollo libre del comercio. Las familias poderosas, como en todo Latino América, han creado sistemas de control y explotación para prevenir que un mercado libre realmente existe y que la gente pueda participar en el capitalismo de forma inclusiva. Por ejemplo, el proceso para constituir una empresa, con sus varios pasos complejos y absurdos como tener que publicar un anuncio en un diario, favorece a los que ya tienen dinero como para poder contratar a una abogado y tramitador. El resto no tiene el tiempo para perder en la burocracia, lo que les mantiene en una economía informal donde nunca van a tener acceso al crédito que les permita crecer sus negocios.

En el sistema tradicional del Ecuador, estas personas nunca tuvieron la oportunidad de salir adelante, no porque el capitalismo es intrínsecamente malo, sino porque no se ha respetado el concepto de libre comercio y no ha existido un estado realmente liberal en donde la gente tiene el derecho de hacer negocios sin tener que pasar por miles de pasos legales.

No se habla de esa realidad, no se habla de que nunca hemos tenido un libre mercado en el Ecuador, que siempre las grandes familias y sus empresas monopolistas han controlado el mercado y han usado al estado como su arma para protegerse contra la competencia legítima. El Presidente tiene razón cuando dice que el estado ha sido muy débil, pero no ha sido débil por el capitalismo, sino porque los ecuatorianos no han querido tener un capitalismo verdadero, algo que requiere un estado fuerte pero limitado. Es realmente una cuestión de valores y principios. En el país y la región los valores de egoísmo familiar, paternalismo, y aristocracia han sido puestos encima del republicanismo, el comercio libre y la igualdad bajo la ley.

Si vemos a los nuevos ricos del país, y sus conexiones con el oficialismo y sus partidarios que ahora controlan muchos de nuestros recursos y economía, nos damos cuenta que los valores de las viejas familias no han sido remplazados por ningún socialismo del siglo 21, sino existen como siempre, solo con nuevas autoridades al mando. Por eso es importante entender realmente los conceptos que discutimos y no dejarnos engañar por nuestras propias ignorancias e idiosincrasias culturales.

8.3.14

¿Revolución o Evolución?

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Hace dos domingo las principales ciudades del Ecuador, Guayaquil, Quito, Cuenca y Manta pusieron en duda el proyecto de Alianza País y del Presidente Rafael Correa, optando por elegir a candidatos de otros movimientos políticos a sus respectivas alcaldías. Anqué muchos esperaron que en Guayaquil el actual Alcalde Jaime Nebot no iba a tener mucho problema en derrotar Viviana Bonilla, no se esperó una derrota tan fuerte en la capital donde Mauricio Rodas le gano al actual Alcalde Augusto Barrera por casi 20 puntos. Considerando la fuerza de alianza país en el Ecuador, es difícil creer que esto pudo haber pasado.

La plena verdad es que los políticos de AP no han sido todo lo que los ciudadanos Ecuatorianos han esperado. Comenzando con el mismo presidente, vemos una arrogancia general y una actitud en que AP tiene toda la razón, toda la verdad y cualquier opinión en contra cualquier política es categorizada como ‘tracción’, ‘complot’ o algo que viene de la ‘oligarquía’, ‘derecha extrema’ o ‘los mismos de siempre’. En la mente del oficialismo no hay oposición sincera a las ideas, no hay desacuerdo legítimo con los proyectos legales, y toda duda ya ha sido respondida, sea en los enlaces o por medio de interrupciones a la ‘prensa corrupta’ todas las noches.

Aunque si pueden engañarnos por un tiempo, eventualmente nos damos cuenta de la realidad. Cuando un ciudadano quiere sacar un permiso de funcionamiento para su negocio pequeño, cuando un ciudadano se ve inundado por reglamentos y tramites confusos solo para funcionar normalmente en su entorno laboral, y cuando un ciudadano es acosado por la policía por cosas triviales mientras los mismos no se atreven a enfrentarse contra la delincuencia violenta y cuando es tratado mal por los funcionarios de los miles de ministerios que regulan todo aspecto de su vida y que les encanta decir NO, ese ciudadano se da cuenta que esta ‘revolución’ es una mentira y que solo se ha cambiado un grupo corrupto e ineficiente por otro.

Antes teníamos a los ricos y las familias conocidas que manejaban todo en el país y que por su falta de visión y sacrificio dejaron que unos de los países más ricos en recursos naturales del mundo se convierta en un paraíso para los criminales y los corruptos. Por esa razón, cuando llego el Sr. Presidente con toda su pasión y energía, hablando de cambiar las cosas y sacar adelante al país, mucha gente, incluso los que pertenecían a las clases privilegiadas, le apoyaron.  Pero como casi todas las revoluciones que han existido en la historia de la humanidad, la “revolución ciudadana”, la lucha por el “buen vivir”, se convirtió en algo peor a lo que se peleaba en contra.

Por un lado si hemos visto un cambio de poder y mucha gente que no tenía voz ahora está en posiciones de poder e influencia. Pero por otro lado vemos que ciertas familias todavía tienen sus negocios de monopolio y que se mantienen en su poder por medio del apoyo electoral y las donaciones, mientras los pequeños empresarios que no tienen millones para donar a campañas de AP, no pueden importar ninguna cosa para vender a su vecino sin tener que pasar por docenas de trámites y funcionarios abrasivos que podrían exhausta hasta la paciencia del mismísimo Gandhi. Vemos también un gobierno que se cree su propia propaganda, que piensa que es necesario silenciar a un caricaturista o un polémico editorial para proteger a una revolución supuestamente tan exitosa como la nuestra. Tan fuerte y tan buena es la revolución ciudadana que el Presidente y su gente está planteando otra reforma constitucional para poder se re-elegido indefinidamente. Un movimiento que depende de la fuerza de voluntad y carácter de un solo hombre, es un movimiento tan frágil que se desplomará en el momento que esa figura ya no este como se ha visto trágicamente en Venezuela después de la muerte de Chávez.

AP tuvo una oportunidad grandiosa cuando llego al poder, y Rafael Correa pudo hacer lo que muchos antes no pudieron, abrir la apertura política para nuevas ideas y nuevos movimientos. Pero como Vladimir Lenin y sus bolcheviques lo primero que hicieron al tomar el poder, es ver la forma de poder callar o controlar a las voces diversas que podrían cuestionar su plan radical par el país. Obviamente no pudrieron eliminar los derechos humanos o la democracia porque ya no es factible hacer eso en el siglo 21, pero si han hecho todo lo posible para frustrar y detener a los que se atreven a oponerse al plan oficial.

Todo eso no le ha dado a AP el control completo que ha deseado, simplemente porque es imposible tapar al sol con un dedo como pretenden hacer y porque hoy en día con el internet los ciudadanos nos podemos informar sobre las ideas que plantean y si realmente han sido implementadas tan exitosamente como ‘informa’ en gobierno. Vivimos en un mundo en que las imágenes brutales y trágicas que salen de Venezuela, de un gobierno que reprime con balazos a la cabeza a los ciudadanos por ser tan alzados a quejarse de no tener pan y leche en las tiendas y por vivir con niveles de homicidio visto solo en zonas de guerra.  AP y el Presidente debido a un romanticismo infantil con el socialismo se han asociado con torpes como Hugo Chávez y asesinos como Fidel Castro que han llevado a sus respectivos países a la ruina. Los ecuatorianos no somos tontos, vemos esa asociación y vemos como nuestro presidente invita a la basura humana más grande del mundo y los alaba como semidioses. Vemos eso y sabemos que vamos en ese mismo camino.

Tal vez el Presidente tenga más compasión que Fidel o sea más listo que Chávez o por lo menos Maduro, pero al final del día es suscribe a las mismas ideas que ni siquiera en un país tan grande y rico como Rusia, o con tanta historia como China, pudieron funcionar. Ideas que crearon a gobiernos tan débiles e irreales que solo con una represión brutal que esclavizo, asesino, o condeno a la hambruna a millones de millones de personas pudieron existir por más de un par de décadas. Si no fuera por el sufrimiento de los ciudadanos en Venezuela y próximamente en el Ecuador, sería realmente fascinante saber cómo personas pueden luchar tanto por un ideología tan vacía y que ya ha sido comprobada como un fracaso total en este proyecto eterno que llamamos civilización.

Con estas primeras pero significantes derrotas, tenemos que retomar los espacios políticos para poder difundir ideas que si han funcionado en la vida real y que han podido sacar a millones de personas de la pobreza. Tenemos una última oportunidad a frenar y reversar esta revolución fraudulenta e iniciar una EVOLUCION verdadera hacia un futuro concreto. Un futuro en donde nuestros hijos e hijas podrán vivir en un país donde el gobierno facilita la vida en vez de hacerla más difícil, donde la ley es justicia no política, donde la delincuencia es castigada no ignorada y donde la corrupción realmente se elimina en vez de simplemente cambiar de manos.